VENAS VARICOSAS, UNA LLAMADA DE ATENCIÓN

VENAS VARICOSAS, UNA LLAMADA DE ATENCIÓN

Las venas varicosas, conocidas habitualmente como varices, son venas hinchadas, y retorcidas que se marcan en la piel, destacando por su color azulado y su pronunciamiento exterior. Generalmente aparecen en las piernas, pero se pueden manifestar en otras partes del cuerpo. Se producen cuando hay poca elasticidad de las células que forman las venas.

Es necesario prestar atención, ya que dificultan una buena oxigenación y una buena nutrición celular, al dificultar la circulación normal de la sangre, lo que puede dar paso a alteraciones en otras partes del cuerpo. 

Las venas varicosas son más habituales de lo que pensamos. Afectan más a las mujeres que a los hombres. Aunque en la mayoría de los casos no causan problemas graves, en casos determinados pueden afectar seriamente, manifestándose como hinchazón y dolor en las piernas, coágulos de sangre y cambios en la piel. En casos extremos pueden llegar a provocar llagas o úlceras difíciles de sanar. En estos casos, es necesario seguir el consejo de un especialista.

 Las causas más comunes son:

  • En la mujer, los cambios hormonales por la pubertad, el embarazo y la menopausia. Tomar píldoras anticonceptivas aumenta el riesgo de aparición de venas varicosas.
  • Obesidad
  • Permanecer de pie, o sentado, por largos períodos
  • Válvulas venosas defectuosas congénitas.
  • Antecedentes familiares de varices

Existen medidas que nos facilitan minimizar los efectos negativos, que podemos tomar por nuestra cuenta, con mínimo esfuerzo y resultados muy positivos.

  • Andar al menos 30 minutos a día, al paso que no nos sintamos fatigados, también ayuda, entre otros beneficios, a mejorar la circulación sanguínea, ganando calidad en la oxigenación celular
  • Para ayudar al flujo sanguíneo, se recomienda levantar las piernas por encima del nivel del corazón tres o cuatro veces al día durante 15 minutos a la vez.
  • Es necesario bajar de peso si tiene sobrepeso.
  • Usar medias compresivas.

Disponemos de remedios naturales que nos ayudan a mejorar los resultados y aliviar las molestias que nos causan las venas varicosas. El gel de la planta Aloe Vera es uno de estos magníficos colaboradores que tenemos. Su efectos se notan tanto por su acción interior, cuando lo bebemos, como desde el exterior, cuando lo aplicamos en forma de cremas.

Al entrar en la circulación de la sangre, produce sus efectos beneficiosos en la circulación a través de las enzimas digestivas, vitaminas y fosfolípidos. Gracias a los polisacáridos complejos, como el acemannan, se estimula la producción de colágeno, útil para restablecer la elasticidad perdida en las paredes de las venas. Las enzimas y vitaminas antioxidantes del gel  nos ayudan en la contención del ataque sostenido, aliviando las sensaciones de molestia.

Se recomienda tomar 1 cucharada sopera (30 ml.), de Gel Bebible de Aloe Vera tres veces al día, antes de cada comida, preferentemente del Sivera, porque contiene   silicio de ortiga, que es un potente coadyuvante para la elasticidad de las paredes de los vasos sanguíneos, facilitando que la sangre fluya libremente.

Para actuar desde el exterior, aplicar la crema Aloe vera Loción Térmica, con un ligero masaje circular sin presionar., dos veces al día, mañana y tarde. Su efecto térmico estimula la circulación. Puede repetirse más veces, si se considera necesario, ya que no tiene ninguna contraindicación 

Para situaciones muy complejas y tiempo prolongado, se recomienda poner compresas con el gel en las zonas afectadas, que se mantengan aplicadas durante la noche.

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