EL VERANO, TIEMPO DE DISFRUTAR Y PROTEGERSE

EL VERANO, TIEMPO DE DISFRUTAR Y PROTEGERSE

El verano es una época del año que la mayoría espera con deseo por los cambios que lleva consigo. Los días son más largos y, generalmente, coincide con el período de vacaciones. Esto implica tomarnos unos excesos que pueden pasarnos cuentas en forma de desagradables molestias, al momento o más tarde. 

Durante el verano nuestra piel está sometida a más agresiones que durante el invierno. Al vestir menos protegidos, su contacto con el exterior es más directo y lo efectos de los rayos del sol y del aire le afectan inmediatamente aunque, algunas veces, los perjuicios de un exceso de sol pueden aparecer años después.

Este es el motivo por el cual debemos tomar medidas especiales para sacar todos los beneficios que nos aporta el verano sin tener que pagar posteriormente las consecuencias. Los rayos ultravioletas ayudan a producir vitamina D, necesaria para el fortalecimiento de los huesos, pero un exceso provoca arrugas y defectos de pigmentación, además de deshidratar la piel, que la convierte más áspera. Puede llegar a producir melanomas, de muy negativas secuelas.

En contra de la opinión extendida, el bronceado no es un indicio de salud sino que es únicamente un criterio de estética que ha cambiado con el tiempo, cuando se convirtió en un signo social porque el hecho de desplazarse a zonas soleadas se asoció a un estatus de poder económico. Esto es un error.

el veranoComo medidas de prevención, es aconsejable evitar la exposición directa al sol desde las 10 a las 16 horas, ya que es cuando sus rayos llegan más directamente a nosotros. Además conviene tener en cuenta que, aunque esté nublado, los rayos ultravioleta siguen llegando a nosotros, aunque no nos lo parezca. En cualquier caso, es necesario protegerse con cremas solares adecuadas durante el tiempo que estemos expuestos al sol, y cremas hidratantes después de terminar estas sesiones.

Evitar exponer, de ningún modo,  a los bebes de menos de 6 meses a los rayos solares. Los niños, y también las personas ancianas, además de protegerse con la crema solar conviene que se instalen bajo una  sombrilla o en un  lugar donde no les alcance directamente el sol.

Además de la piel, en verano también lo ojos sufren las agresiones externas. El mismo sol, más las partículas que arrastra el aire, pueden causar lesiones, por lo que es recomendable el uso de gafas solares con cristal de color que nos protejan y que filtren las radiaciones que lleguen a los ojos.

Por último, para disfrutar plenamente del verano, hemos de aumentar la ingestión diaria  de más piezas de fruta y verdura, preferentemente crudas, y no bajar de los 2 litros de agua para mantenernos perfectamente hidratados. Ésta sencilla medida hará que aprovechemos mejor el verano y lleguemos saludables al invierno.

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