EL ENVEJECIMIENTO DEPENDE DE LA EDAD BIOLÓGICA

EL ENVEJECIMIENTO DEPENDE DE LA EDAD BIOLÓGICA

El envejecimiento es un proceso natural que nos afecta a todos a lo largo de nuestra vida. Realmente, hay dos edades que no coinciden casi nunca: la edad cronológica y la edad biológica.

Los humanos tenemos tendencia a medir todo aquello que nos afecta. Las distancias, las tallas, las alturas, los pesos, el colesterol, el azúcar en la sangre, la hipertensión, todo tiene su medida. Y la edad no es una excepción. Todos tenemos una edad cronológica que contamos desde el momento del nacimiento. en la que el envejecimiento se ve reflejado en el documento de identidad.

Habitualmente es fraccionada mediante el sistema decimal. Así, se puso de moda el concepto teen-agers, equivalente a adolescentes, y cada vez que nuestra edad cambia de década, a los 20, 30, 40, 50 y 60, la mayoría sufre una crisis que le afecta su visión de la vida.

EL ENVEJECIMIENTO

Sin embargo, juzgarnos por la edad cronológica es un criterio relativo. Los cuerpos no envejecen de igual manera en todas las personas. La edad real, la que marca el grado de envejecimiento de cada persona está marcada por su edad biológica.

Esta edad tiene una doble dependencia, según el trato que damos a nuestro cuerpo:

  1. El trato físico,
  2. El trato mental

El cuidado que hayamos dado a nuestros órganos se refleja en unas lecturas que se pueden medir. La pérdida de visión, de audición, el aumento de colesterol y de azúcar en la sangre, el exceso de peso y demás factores medibles influyen en la consideración de nuestra edad. Una alimentación inadecuada, una falta de ejercicio físico y una falta de descanso acumulan día a día un desgaste de nuestro cuerpo y aceleran nuestra edad cronológica. Intoxican nuestro cuerpo, deterioran gradualmente nuestro interior, lo que se refleja en nuestro exterior. Para compensar este efecto son  precisos la prevención y un proceso de desintoxicación. Las personas así castigadas aparentan una edad superior.

Por otro lado, la actitud con que afrontamos la vida también influye en nuestra edad. La alegría y el agradecimiento por empezar un nuevo día, la ilusión por un proyecto, el interés por aprender nuevas cosas y las ganas de hacer cosas diferentes todos los días también tienen una relación directa con el envejecimiento.

Y esto no tiene una edad para comenzar a hacerse. Cuanto antes comiences a cuidar tu cuerpo y a mantener tu ilusión por vivir, antes empiezas a ralentizar el avance de tu edad cronológica. Las personas que actúan así tienen una apariencia más joven. No esperes a mañana, ahora es tu momento.

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