ATENCIÓN: SOMOS LO QUE PENSAMOS

ATENCIÓN: SOMOS LO QUE PENSAMOS

Hemos definido la salud como un estado de completo bienestar físico, mental y social. La salud es un estado de conciencia. Somos lo que pensamos.

Aceptemos, pues, que lo más importante es mantener este balance favorable a nuestro interés, ya que entonces la enfermedad no existe. 

Para este objetivo es importante conocer cual es el proceso que determina la toma de nuestras decisiones, responsables finales de este equilibrio. Veamos, esquemáticamente, este camino.

El cuerpo físico recibe información por medio de los sentidos, que traslada al cerebro a través de los terminales nerviosos. Allí son registrados.

Entonces, la mente entra en escena, por medio de las facultades mentales, y procesa este registro, creando un pensamiento que, inmediatamente, pone en marcha una emoción.

Esta emoción, que percibimos en forma de sentimiento, hace que el cerebro active los neurotransmisores para hacer llegar a las células las órdenes necesarias para entrar en acción.

El resultado se expresa en un acto. Si es externo, somos conscientes de lo que hacemos y podemos valorar sus consecuencias, lo que condiciona nuestra relación social, y puede afectar a nuestra salud.

Si se interioriza y no se expresa, el resultado es una alteración de nuestro equilibrio celular. Generalmente, entonces la emoción queda grabada en nuestro subconsciente y nos condicionará decisiones futuras, sin darnos cuenta nosotros, que también pueden afectar a nuestra salud. Son las creencias, que determinan nuestra futura forma de actuar desde nuestro subconsciente.

Por tanto, el origen de todo está en nuestros pensamientos, que son el primer eslabón de la cadena.

Cuando se rompe el equilibrio entre lo que pensamos, lo que sentimos y lo que hacemos, el cuerpo se queja, transmitiendo un síntoma, aviso de una enfermedad.

Nuestro primer impulso es tratar el síntoma. Pensamos que, una vez desaparecido éste, el problema ya está solucionado.

Esto es correcto para evitar la molestia que causa éste síntoma a nuestro cuerpo. Pero para el verdadero cuidado de la salud, lo que verdaderamente importa es poner atención a lo que pensamos, porque ello condiciona nuestras emociones y nuestros actos finales.

Cuida tus pensamientos

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